domingo, 31 de mayo de 2009

El testimonio del adulto y la vida de grupo: pilares de la educación en valores

Como hemos expresado previamente, el camino hacia la autonomía moral tiene mojones y, como en toda marcha, se presentarán gran cantidad de escollos que, si se sortean exitosamente, contribuirán a alcanzar el perfil de egreso del Movimiento Scout, es decir: una persona autónoma, responsable, solidaria y comprometida que desarrolle una concepción adulta de la Ley Scout.
Las dos bases en que se apoya la educación en valores del Movimiento Scout para avanzar hacia la autonomía moral son, por un lado, el testimonio de los dirigentes y por el otro, la vida de grupo, especialmente la pertenencia a pequeños grupos.
Lo valioso del Método Scout es que los dos pilares mencionados interactúan y se potencian para avanzar en la dirección correcta.
Vivir la Ley Scout: El testimonio de los dirigentes aporta modelos con los cuales el joven se puede identificar y le ejemplifican los valores de la vida. Como hemos visto, la Ley expresa un decálogo de valores esenciales que el dirigente presenta a los jóvenes en una manera adaptada a la madurez de su edad.
La vida de grupo y los organismos de rama: La metodología de cada sección y, particularmente la interacción en los pequeños grupos, ofrece un espacio donde discutir y acordar reglas dentro de un grupo de pares. El acuerdo y discusión sobre dichas reglas permiten explorar esos valores de manera palpable y le facilitan asumir el compromiso personal realizado al formular su Promesa.
Sin duda hay mucho más para reflexionar sobre este elemento central del Método Scout que definimos como “Una Promesa y una Ley” (la adhesión voluntaria a los valores expresados en una Ley y una Promesa), pero vamos a poner aquí un punto aparte en las 25 entradas que le hemos dedicado al tema para empezar a bucear en los otros elementos a partir de la próxima entrada.
Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao


Más material sobre el Programa de Jóvenes en el Movimiento Scout:

domingo, 24 de mayo de 2009

La instrucción en ciudadanía: camino a la autonomía moral

La instrucción en buena ciudadanía que propone el Movimiento Scout ofrece un camino con mojones. La aceptación de las reglas de los juegos en la Rama Lobatos y Lobeznas va llevando al joven progresivamente hacia la adopción de reglas morales en su camino hacia la adultez.

A partir de los 7 años los niños empiezan a juzgar los actos, superando las etiquetas culturales de “bueno o malo” o de “correcto o equivocado” y poco a poco empieza a importar la intención con que se hace algo.

En la Rama Lobatos y Lobeznas los cuentos del "Libro de las Tierras Vírgenes" y las enseñanzas que hace Baloo de la Ley de la Manada son el reflejo de esa moralidad convencional que aflora. Cada fábula de Kipling, presenta roles muy bien descritos. Así aparecen roles como Baloo el maestro de la Ley, Akela el que gobierna la Manada, el ejemplo de lealtad y fidelidad de la mangosta Rikki Tikki Tavi, o el empeño de la foca Kotik por alcanzar sus metas. Así los niños perciben que se espera de ellos: “ser una buena persona”, “la Ley de la Manada y el desorden del 'pueblo sin ley' (los bandarlogs)” y el "escuchar y seguir al Viejo Lobo" como signo del respeto a los padres y autoridades.

En la Rama Scouts el joven, mientras profundiza su razonamiento lógico, comienza a desarrollar su autonomía moral. Así empieza a percibir los errores y debilidades de los mayores y ya no tiene confianza ciega en su autoridad. El éxito de Baden-Powell al proponerle a los jóvenes la Ley Scout radica en que a hacia los 12-13 años, el joven empieza a percibir las reglas como un contrato con su comunidad cercana. Sin embargo, esas reglas no son eternas y pueden adaptarse por mutuo consentimiento del pequeño grupo.

A partir de la Rama Caminantes el joven comprende ciertos valores universales como la justicia, la igualdad y la dignidad. Por eso el Movimiento Scout aprovecha estos dinamismos para promover el Gesto Fraternal y las empresas de servicio. A partir de la adhesión personal y conciente a principios morales el joven comienza a sentirse parte de una sociedad y, progresivamente asume también responsabilidades.

Es en la Rama Rovers donde la asunción de responsabilidades y el ejercicio de derechos abre las puertas a una comprensión adulta de la Ley. Así los principios morales son aceptados personalmente como una manera de compartir derechos y obligaciones con el grupo al cual se pertenece.

En los párrafos anteriores, para simplificar las cosas, hemos trazado un paralelo entre las 4 ramas del Movimiento Scout y los mojones en este camino.

Sin embargo, vale la pena recordar que las características del desarrollo de los jóvenes definen ciclos que en general se dan dentro de ciertos rangos de edad. Si bien es posible plantear esta correlación, al hablar de desarrollo personal hay que considerar que la edad es solamente una manera de medir el tiempo que no explica ni es causa de ningún comportamiento. De ahí que los rangos o límites que se establecen nunca son estrictos y son solamente referencias para simplificar los paralelos que hemos presentado.

Siempre listo, rodrigo

Rodrigo Gonzalez Cao

domingo, 17 de mayo de 2009

La ley: termómetro de la vida de tu unidad

La Ley no debe ser una referencia abstracta, no es un cuadro viejo que quedó pegado en la pared del rincón de patrulla.
Para que tenga peso en la vida del grupo las reglas que se acuerden deben basarse en la Ley y la Promesa.
La vida de cualquier unidad, no importa la rama que sea, inevitablemente involucra conflictos.
Al final de cada sábado o al terminar una jornada de campamento, cada unidad debería tener el hábito de dedicar un tiempo a discutir las cuestiones importantes que han afectado a la vida de grupo.
Varias veces hemos dicho que acción, oración, reflexión y evaluación son momentos del mismo hecho educativo. Por eso, primero en consejos de patrulla o equipo y luego en la asamblea de unidad debiera conversarse:
  • ¿Cómo se ha sentido cada uno?
  • ¿Qué ha observado respecto del cumplimiento de compromisos y tareas asumidas?
  • ¿Cómo nos hemos comportado con los demás?
En esos breves momentos es posible que surjan cosas positivas y también negativas. Tal vez algunos no han cumplido sus tareas; puede ser que otro haya hecho trampa en un juego; o que un equipo no realizó una actividad comprometida porque no llegaron a ponerse de acuerdo.
Esta tendencia a destacar errores es común, pero debemos alentar el equilibrio. Seguramente también habrá un equipo que perseveró en su misión a pesar de las dificultades; una patrulla que descubrió en la práctica el significado de "el mayor protege al menor".
Si los dirigentes logran encauzar la discusión sin imponer sus visión, los jóvenes irán mejorando las reglas de convivencia sábado a sábado. Las reglas, si se basan en la Ley Scout, pueden ser discutidas, modificadas y acordadas por todos cada vez que sea necesario.
Así, si se vuelve un hábito para la unidad, el compromiso de vivir de acuerdo a la Ley que hicieron al formular su Promesa Scout se hará realidad casi sin darse cuenta.
Este camino que va desde aceptar las reglas del grupo hacia la adopción de valores compartidos es una progresión en el desarrollo personal y comunitario que se va dando paso a paso.
Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao

sábado, 9 de mayo de 2009

Aceptar un juego con reglas no es imponer prohibiciones y culpas

Previamente hemos hablado sobre la problemática de muchas familias que llegan al Grupo donde existe un solo padre (generalmente la madre cría sola a sus hijos). 
Muchas veces los dirigentes se encuentran con niños que han crecido sin la figura paterna, o que en su casa no han sabido fijarles límites, o que nunca han encontrado nada que esté prohibido. 
Ante esta situación es natural que los jóvenes se rebelen ante la autoridad desde una muy temprana edad (Ver en el documento “La Punta del Iceberg” los resultados de las Conferencias de Programa sobre los problemas de la rama Lobatos y Lobeznas).

En el otro extremo, frente a figuras paternas muy estrictas, a veces, el joven se entrega a cualquier regla. Si esta actitud persiste a medida que el joven crece, la persona será, en el mejor de los casos, altamente conservadora y en el peor de los casos, se encontrará en un mundo neurótico de prohibiciones y culpa.
Nosotros como educadores tenemos como objetivo lograr que cada persona logre una concepción adulta de las reglas: respeto por las leyes (reglas) tanto como la capacidad de criticar aquellas que aparecen malas o insuficientes con la intención de cambiarlas de una manera democrática por el bien de todos, en el nombre de valores más fundamentales. En este punto, les recomiendo repasar la “vuelta de rosca” que mencionamos en el artículo de la Ley Scout sobre el concepto “sabe obedecer, elige y actúa con responsabilidad”.
Por otra parte, el juego scout es un espacio de experimentación que permite también aprender de los errores.
Una posible desviación en el Gran Juego es considerar que cualquier regla es mala: “está prohibido prohibir”. En el fondo esta actitud puede esconder una actitud egoísta del que no puede soportar ninguna frustración. Rechazar todas las reglas lleva a la persona a considerar la satisfacción de sus impulsos como la única ley válida y puede llevar al crimen.
En el Movimiento Scout jugar el Gran Juego con reglas es una invitación a vivir de acuerdo a valores fundamentales: decencia y lealtad (ser leal y digno de confianza); respeto por y solidaridad hacia otros (“ser amigo de todos”, “ayudar a otros”); protección de la vida y la naturaleza; una actitud positiva hacia las altas y bajas de la vida (“optimismo aún en las dificultades”); respeto por el trabajo y el hacer lo mejor (“respeta el trabajo de otros”, “no hacer nada a medias”); un sentido la propia dignidad (“ser limpio en pensamiento, palabra y obra”).
La ley es una invitación a crecer: La Ley Scout no prohíbe nada. Es una invitación al auto-desarrollo, a ser más humano. Es una referencia para nuestra vida. Aún cuando la Ley es positiva, no es una cuestión de imponérsela a los jóvenes. Por el contrario, debe ser propuesta a los jóvenes y debieran ser ayudados a descubrirla a través de su vida. La Promesa entonces se convierte en la libre y voluntaria respuesta del individuo que, en un sentido, le declara al grupo: “He descubierto los valores por los que quieren vivir y con su ayuda, acuerdo tratar de vivir de acuerdo con ellos también”.
La promesa es una respuesta libre y voluntaria: La Promesa es entonces el punto de partida del progreso del joven: esto es porque quiere vivir de acuerdo a la Ley Scout que él establece como objetivo de desarrollo personal para alcanzarlo a través de las actividades del Movimiento Scout y la vida diaria. Es a través de la Promesa que el joven realmente se vuelve un actor a cargo de su propio desarrollo.
Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao

Más material sobre el Programa de Jóvenes en el Movimiento Scout:

sábado, 2 de mayo de 2009

Malentendidos sobre la Ley y la Promesa

Aunque la Ley y la Promesa son el eje alrededor del cual giran los elementos del Método Scout, frecuentemente son malentendidas dentro y fuera del Movimiento Scout.
Como ya mencionamos, hoy en día hablar de una “Ley” puede parecerle, a algunos, algo pasado de moda. Para algunos, la única ley que cuenta es la de la expresión espontánea y el placer personal.
En el otro extremo, visiones más estructuradas, conciben la Ley como un conjunto de obligaciones estrictas que los niños deben cumplir bajo amenaza de un castigo, sanción o exclusión del grupo.
Ninguno de estos extremos culturales preparan a los jóvenes para adoptar la Ley Scout como un código de vida y a la Promesa como un compromiso voluntario de dar lo mejor de sí.
B-P dice en Guía para el Jefe de Tropa que:
“El muchacho no está gobernado por NO HACER, pero sí por HACER. La Ley Scout esta desarrollada como una guía para sus acciones en lugar de una represión para sus fallas.”
En estos escritos, Baden-Powell frecuentemente denunciaba el peligro natural de reglas que prohíben o reprimen. No podemos comprender bien el sentido de la Ley y la Promesa Scout si ignoramos este aspecto esencial del pensamiento de nuestro Fundador: El Movimiento Scout no impone ni reprime: invita al joven a hacer un compromiso personal con su desarrollo personal.
En Headquarters’ Gazette Baden-Powell escribió en Octubre de 1913 que los métodos de formación son dos:
  • por educación: esto es “mostrándole a si mismo” y dándole la oportunidad y la ambición de aprender de sí mismo, o
  • por instrucción: esto es imprimiendo conocimientos en el muchacho.
El segundo método aún hoy es frecuentemente la regla. Sin embargo, la opción del Movimiento Scout es el primero.
¡Esto no podría estar más claro! La Ley es una apelación positiva a ser mejor y a auto-desarrollarse y la Promesa es la respuesta del joven a esta apelación.
Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao


Más material sobre el Programa de Jóvenes en el Movimiento Scout: