sábado, 31 de octubre de 2009

Los objetivos educativos se logran también a través de lo que los jóvenes hacen fuera del Movimiento Scout

Hemos visto que el Movimiento Scout busca despertar en el joven la habilidad de aprender a aprender y que el conjunto de objetivos educativos se refiere a todo lo que hacen en todas las dimensiones de su personalidad.
Como el Programa de Jóvenes propone objetivos para la vida, y no sólo para la actividad propiamente scout, esos objetivos pueden ser logrados a través de una gran variedad de actividades y experiencias.
Algunas de esas actividades son realizadas en el Grupo Scout (en el pequeño grupo y en la sección) y otras no.
B-P en su libro "Guía para el Jefe de Tropa" explica en el punto 2 'El Muchacho' que:
"El primer paso en el camino hacia el éxito en el adiestramiento de un scout es tratar de conocer algo de la vida de los muchachos en general y luego de la de ése en particular".
Y luego amplia:
"Como ya se ha dicho, el primer paso en el camino hacia el éxito es conocer al muchacho; pero el segundo es conocer su hogar."
Como los dirigentes son responsables de motivar el avance de los jóvenes, orientar su desarrollo y contribuir a su evaluación respecto de todos los objetivos planteados, deberán estar atentos a todas las actividades que ellos desarrollan y a la forma en que éstas contribuyen o interfieren en el logro de sus objetivos.
Entonces, ¿debemos seguir lo que hacen fuera del Grupo? ¿Qué implica eso?
Sería ideal llegar a visitar a la familia en su casa, tener una referencia de la escuela en que aprenden, las actividades y deportes que practican en la semana, como tantos otros factores que influyen constantemente sobre su personalidad.
Y si hago eso y visito a las familias, ¿hasta cuántos jóvenes por dirigente es recomendable?
Lo recomendado es que un dirigente se ocupe del seguimiento y evaluación de un pequeño grupo (patrulla o equipo), o de 6 jóvenes, como máximo.
Tratar de abarcar más jóvenes hace imposible atender apropiadamente la tarea antes detallada. Por otra parte, es deseable que el seguimiento de esos 6 jóvenes tenga una estabilidad mínima de un año, de modo que pueda llegar a conocerlos, motivarlos y hacer un seguimiento efectivo.
Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao

domingo, 25 de octubre de 2009

La aplicación del método scout crea en el pequeño grupo un “campo de aprendizaje”

La semana pasada concluimos que el "aprender a aprender" no se adquiere escuchando charlas, sino viviéndolo en el pequeño grupo, donde todo es vida, pero que además de vivirlo necesitamos crear un “campo de aprendizaje”.
Ustedes se preguntarán: ¿“campo de aprendizaje”?, ¿qué es eso?, ¿es algo nuevo en el Movimiento Scout?
Claro que no, está presente en los primeros libros de Baden-Powell.
En el libro "Lecciones de la Universidad de la Vida" B-P explica:
"Si nosotros lo hubiéramos llamado como lo que es, una ‘Sociedad para la Propagación de los Atributos Morales’, los muchachos no se habrían acercado. Pero llamarlo el Scoutismo y darle al joven la oportunidad de volverse un explorador en potencia, realmente era otro par de zapatos."
Comienza llamándolo "Scoutismo", recordemos que Scouting en inglés significa exploración y B-P apela a la imaginación del joven y a la relación entre salir de campamento y vivir la aventura de explorar nuevos territorios para recrear una estructura estimulante, inmaterial pero real, que atraviesa la vida de grupo de una sección en todos los sentidos.
Esa estructura intangible es el "campo de aprendizaje" e influye en la conducta de todos los integrantes de la sección facilitando el aprendizaje.
Algunos me preguntarán: ¿cómo podemos construir un campo invisible e inmaterial?
Además de recordar la frase que Antoine de Saint Exupery pone en boca de "El Principito": "Lo esencial es invisible a los ojos", nosotros convivimos a diario con otros campos invisibles como los campos gravitacional o magnético, que aunque no los veamos, sabemos que siempre están porque experimentamos sus efectos.
Volviendo al Grupo Scout, ese campo intangible existe en cada sección en el "clima" o "ambiente" que crean las actitudes e interacciones entre los pequeños grupos y la sección.
Cuando un Guía de patrulla o Jefe de Equipo ejerce su liderazgo promoviendo en su pequeño grupo el mejor proyecto, distribuyendo las tareas entre todos, estimulando los esfuerzos individuales, pensando las eventualidades posibles, logrando que todos participen y opinen, observará en algún momento que los jóvenes parecen inspirados y que “las cosas se encaminan solas".
Sin que los jóvenes lo adviertan y ni siquiera sepan que el ambiente surgido de esos esfuerzos tiene ese nombre, han logrado sin embargo instalar un campo de aprendizaje.
El campo de aprendizaje está estrechamente relacionado con la vida de grupo: es la parte de ella que se refiere específicamente al aprendizaje.
Para crearlo y mantenerlo no es necesario hablar de él ni dictar charlas que lo expliquen. Basta aplicar el Método Scout y crear en la vida de grupo las condiciones mencionadas.
Sin embargo, algunos de los factores que interactuando entre sí generan un campo de aprendizaje, son los siguientes:
  • Percepción de desafío.
  • Interés expreso por el crecimiento personal de cada uno.
  • Reconocimiento oportuno de logros.
  • Espacio para la escucha.
  • Paciencia con los ritmos individuales de aprendizaje.
  • Inexistencia de críticas personales destructivas, castigos o medidas represivas.
  • Estímulos a la participación, la creatividad y la innovación.
  • Interacción continua.
  • Disposición de los líderes a aprender.
  • Conducción flexible y escasas “reglamentaciones” estrictas y rígidas.

La semana próxima veremos que, como el conjunto de objetivos educativos se refiere a todo lo que los jóvenes hacen en todas las dimensiones de su personalidad, su logro se dará a través de todo lo que hacen, tanto dentro como fuera del Movimiento Scout.

Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao

sábado, 17 de octubre de 2009

Los jóvenes aprenden a aprender

En su libro "Guía para el Jefe de Tropa" Baden – Powell explica:

"Nuestro método de formación es educar desde dentro, en lugar de instruir desde fuera: ofrecer juegos y actividades que además de resultar atractivos para el muchacho, lo eduquen seriamente en el aspecto moral, mental y físico."

El principal hallazgo de B-P es que este aprendizaje desde el interior es vivido por los jóvenes casi sin darse cuenta a través de juegos y actividades atractivos.

Adelantándonos al próximo elemento del Método Scout que analizaremos más adelante (la pertenencia a pequeños grupos), en la medida que los guías de patrulla y jefes de equipo progresivamente asumen que su principal papel es mantener la “rueda” del aprendizaje en movimiento, el autoaprendizaje se convertirá en un modo de vida para los jóvenes.
Ya veremos luego que el fin del sistema de equipos es desarrollar las habilidades de cooperar y liderar, asignar el mayor número posible de responsabilidades al mayor número posible de jóvenes, construir mutuamente la autoestima y apoyarse conjuntamente en el crecimiento personal de cada uno de los integrantes de la patrulla o equipo.

Cuando esta forma de obtener experiencias de las actividades se vuelve consciente en las ramas mayores, los jóvenes no sólo aprenderán "cosas", sino que también aprenderán a aprender.

Esto es lo que hoy se conoce como “potencial de aprendizaje” o “metaprendizaje” y que Baden-Powell denominaba “autoeducación”.

En los sistemas educativos que se enfocan solamente en los contenidos, en el mejor de los casos se aprenden "cosas", pero se aprenden de forma estática, con la ilusión de que eso se aprendió para siempre.

Nuestra apuesta es por un sistema centrado en los procesos, donde se aprende de forma dinámica, porque se aprende a aprender.

Hoy en día, el mundo en el cual vivimos sufre cambios incesantes y de poco sirve centrar el aprendizaje sólo en los contenidos porque lo que hoy se aprende, mañana será obsoleto.

Esto abre todo un debate que supera a los pocos renglones de esta entrada, pero, a veces, nos preguntamos en el Consejo de Grupo ¿enseñamos clave morse? o enseñamos otra cosa que está detrás de ello.

Si nuestra opción es por los procesos, más allá de los contenidos puntuales, se está aprendiendo a aprender, a desaprender y a reaprender.

Entonces el desafío en el que debemos enfocarnos hoy es releer esas "tradicionales prácticas scouts" y saber encontrar los contenidos, o producirlos, en el momento en que se necesitan.

Por otra parte, si logramos aplicar el sistema de equipos en la rama en los términos que referimos unos párrafos antes, eso es lo que “debiera pasar” en cada patrulla o equipo en un proyecto o empresa.

Los procesos no se aprenden escuchando charlas ni haciendo pruebas. Se aprenden viviéndolos, por lo cual el equipo y la patrulla, donde todo es vida, son espacios privilegiados para aprender procesos.

Para que este aprendizaje ocurra y ocurra bien, necesitamos además crear un “campo de aprendizaje”.

Pero de eso nos ocuparemos la semana próxima.

Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao

sábado, 10 de octubre de 2009

Las actividades contribuyen al logro de los objetivos educativos de manera paulatina, secuencial y acumulativa

En este punto de nuestro análisis del segundo elemento del Método Scout al que hemos llamado el "aprendizaje por la acción" estamos en condiciones de romper con un mito muy arraigado entre nosotros.
Cuando empezamos a "programar" las actividades de nuestra sección siempre soñamos que casi mágicamente al realizar una determinada actividad, si hacemos todo bien, vamos a lograr tal o cual objetivo educativo con los jóvenes.
Pero, como una misma actividad puede generar diferentes experiencias en cada uno de los jóvenes que participan en ella, no todos van a obtener lo mismo de ella.
En consecuencia, ¡entre las actividades y los objetivos educativos no existe una relación directa e inmediata!
Como hemos analizado en entradas previas, la realización de una actividad no produce automáticamente el logro de un determinado objetivo educativo.
Las actividades que se realizan, a través de las sucesivas y variadas experiencias que generan en los jóvenes, contribuyen progresivamente a que cada uno de ellos logre sus objetivos personales. Pero este es un proceso gradual y paulatino.
La imagen que me viene a la mente es de un niño jugando que va acumulando granitos de arena en un balde en la playa hasta que lo llena.
Esto significa que al término de una actividad lo único que podemos evaluar es la actividad misma.
La evaluación del desarrollo personal de cada joven, es decir, de su progresión, sólo será posible cada cierto tiempo.
Por eso, generalmente la mayoría de los Grupos Scouts la realizan al final de cada Ciclo de programa.
Al evaluar objetivos de crecimiento se está midiendo madurez y la madurez de la persona es un estado de plenitud al que se llega por medio de un proceso de desarrollo paulatino, secuencial y acumulativo. No es algo instantáneo que aparece de un día para el otro como si dieramos vuelta una página o un hada invisible nos tocara con su varita mágica.
Llegados a este punto, en la próxima entrada estamos en condiciones de complicarlo un poco. Vamos a pensar juntos sobre lo que Baden-Powell hace 100 años llamaba “autoeducación” y hoy algunos llaman “potencial de aprendizaje”, “metaprendizaje”, aprender a aprender, a desaprender y a reaprender.
Siempre listo, rodrigo

Rodrigo Gonzalez Cao

domingo, 4 de octubre de 2009

Las experiencias obtenidas de las actividades son personales

Una misma actividad puede generar diferentes experiencias en cada uno de los jóvenes que participan en ella.
El modo de ser de cada uno y una gran variedad de circunstancias del momento, del entorno y de la historia personal de cada uno condicionan las experiencias que cada joven puede obtener de una misma actividad.
Esto quiere decir que una actividad puede no producir los resultados que soñamos al programarla aunque sigamos paso a paso su ejecución de manera impecable.
Inclusive aunque la actividad a nivel grupal pueda ser considerada exitosa, es posible que para algún joven (o algunos jóvenes) no lo sea.
Lo mismo sucede a la inversa. Es decir, para la mayoria una actividad puede ser evaluada negativamente, pero, aún así, algunos jóvenes pueden rescatar de ella experiencias que los ayuden a lograr sus objetivos de desarrollo personal.
En este punto es importante destacar el rol del dirigente adulto que guía y acompaña a los jóvenes.
Como la experiencia es personal de cada joven, los dirigentes no podemos inducirla, dirigirla hacia determinado resultado ni preverla con precisión.
Nuestra tarea es asegurarnos que las actividades favorezcan experiencias conducentes a la obtención de las conductas previstas en los objetivos.
En resumen, ¿cómo influye que las experiencias sean personales en el programa de actividades y proyectos que llevamos adelante en nuestro Grupo Scout?:
  • El programa debe comprender una gran variedad de actividades y proyectos.
  • Actividades y proyectos no pueden improvisarse.
  • Ambos deben ser seleccionados, preparados, desarrollados y evaluados adecuadamente.
  • No basta realizar actividades ni que éstas sean exitosas.
  • Es necesario además estar atentos a las experiencias personales que obtiene cada joven, lo que se realiza a través del seguimiento de su progresión personal.
Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao