domingo, 29 de noviembre de 2009

La pertenencia a pequeños grupos, involucrando el descubrimiento y la aceptación progresiva de responsabilidades...

A veces se resume como "Sistema de patrullas" al elemento del Método Scout que definimos como "pertenencia a pequeños grupos (por ejemplo la patrulla), involucrando, bajo la guía de adultos, el descubrimiento y la aceptación progresiva de responsabilidad y entrenamiento hacia al auto-gobierno tendiente al desarrollo del carácter y la adquisición de competencias, auto-confianza, confiabilidad y capacidad para cooperar y liderar.
Esto no está mal en sí, siempre y cuando tengamos presentes cada uno de los conceptos recién enumerados:

  1. pertenencia a pequeños grupos
  2. descubrimiento y aceptación progresiva de responsabilidades
  3. entrenamiento hacia el auto-gobierno para:
  • desarrollar el carácter
  • adquirir competencias, auto-confianza y confiabilidad,
  • capacidad para cooperar y liderar.

Un tiempo extra le dedicaremos además a "la guía de adultos".

En los próximos puntos iremos analizando que este elemento del Método Scout implica mucho más de lo que generalmente se cree.
Vamos a empezar por la "PERTENENCIA A PEQUEÑOS GRUPOS".
Cada uno de nosotros como seres sociales necesitamos de los demás para realizarnos como personas.
En "Guía para el Jefe de Tropa" Baden-Powell dice:

"El Movimiento Scout agrupa a los muchachos en bandas de fraternidad que son su organización natural tanto para los juegos, las travesuras o la holgazanería."

El Movimiento Scout desarrolla este dinamismo social a través la pertenencia a pequeños grupos donde cada integrante se hace responsable de una tarea frente a sus compañeros.
A esta distribución de responsabilidades el Programa del Movimiento Scout lo llama 'Sistema de Patrullas'.
Baden-Powell lo expresa así:

“El objeto principal del sistema de patrullas es educar en el sentido de la responsabilidad a tantos jóvenes como sea posible.”

En esa pequeña comunidad a su medida cada joven aprende a trabajar, a compartir y a relacionarse con los demás; asume una responsabilidad al servicio del grupo y se confrontan las experiencias vividas.
En tal sentido B-P remarca:

“El muchacho mismo va comprendiendo poco a poco que tiene voz en lo que hace a la sección de la que forma parte.”

El sentido de educar personas en relación con los demás, es que sean personas abiertas a vivir junto a otros y que, al descubrir las riquezas de los demás, descubran sus propias riquezas y carencias, construyendo su autoestima.
Y aquí descubrimos el por qué de la pertenencia a pequeños grupos en las mismas palabras de Baden-Powell:

“El sistema de patrullas hace que la sección y, por ende todo el Movimiento Scout, sea un esfuerzo genuinamente cooperativo.”

En resumen las convicciones contenidas en estas citas de los libros de B-P sobre las que reflexionaremos en las próximas entradas son:

  • La gestión compartida entre jóvenes y adultos es el modelo de animación preferido,
  • La pertenencia a pequeños grupos busca que cada joven asuma una responsabilidad y la cumpla,
  • El asumir responsabilidades es la forma en que el joven se vuelve artífice de su propio desarrollo,
  • Ser artífice de su propio desarrollo es llegar a ser una persona autónoma, responsable, solidaria y comprometida.
  • Ask the boy”: Cuando no sepan qué hacer, pregúntenle a los jóvenes. Sin embargo, para hacerlo bien es importante saber ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿cómo?

Siempre listo, rodrigo

Rodrigo Gonzalez Cao

domingo, 22 de noviembre de 2009

Y entonces, ¿cómo sintetizamos el aprender por la acción?

En el Movimiento Scout los jóvenes aprenden haciendo, ya que todo se realiza bajo la forma de actividades y proyectos elegidos y organizados de común acuerdo en pequeños grupos y consejos.
Previamente hemos concluido que para lograr los objetivos educativos que propone el Movimiento Scout recreamos espacios donde los jóvenes participan activamente en la toma de decisiones.
En las patrullas y equipos, en los Consejos y en cada sección los jóvenes son los protagonistas de las actividades. Las proponen, las eligen ellos mismos, las preparan, las llevan a cabo y las evalúan con el apoyo de los dirigentes adultos.
Las actividades permiten que los jóvenes tengan experiencias personales que contribuyen a incorporar en su comportamiento las conductas deseables propuestas por los objetivos educativos.
Participar en la construcción de un puente sobre un arroyo es una manera práctica de entender cosas más complejas como el centro de gravedad o la distribución de fuerzas. Plantar árboles en el barrio y cuidarlos diariamente es una forma única de comprender los ritmos de la naturaleza. Compartir en un campamento lo que se tiene enseña a vivir la solidaridad. Asumir la responsabilidad de traer los alimentos para la patrulla, cocinarlos y luego limpiar los utensilios y cacerolas usadas permite interiorizar conductas y habilidades útiles para la vida.
Y así muchos más ejemplos que podríamos describir...
El aprendizaje por la acción permite un aprendizaje por descubrimiento, que hace que los conocimientos, actitudes o habilidades aprendidas se “encarnen” de manera profunda y permanente.
A la vez, es un modo efectivo de interesar a los jóvenes en su autoeducación y plantar la "semilla" de la autosuperación.
Si bien no hemos agotado todo lo que significa el “aprender haciendo”, a partir de la semana próxima vamos a dedicar un poco de atención a otro elemento del Método Scout:
"la pertenencia a pequeños grupos (por ejemplo la patrulla), involucrando, bajo la guía de adultos, el descubrimiento y la aceptación progresiva de responsabilidad y entrenamiento hacia al auto-gobierno tendiente al desarrollo del carácter y la adquisición de competencias, auto-confianza, confiabilidad y capacidad para cooperar y liderar".
Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao

sábado, 14 de noviembre de 2009

Armando el Plan de Sección, ¿Se pueden fraccionar los objetivos en trimestres?

Hemos acordado que cuando se trabaja en el logro de objetivos educativos que comprenden todos los aspectos de la personalidad, no alcanza evaluar el avance de los jóvenes en el interior del pequeño grupo o en la sección.
En la medida de lo posible, es necesario observar si todas las actividades que desarrollan, dentro y fuera del Movimiento, en su casa, en su vecindario y en la escuela, contribuyen a producir en ellos las conductas deseables contenidas en los objetivos.
Por el mismo motivo tampoco podemos fraccionar los objetivos a lograr en tramos de tiempo.
Visitando diferentes Grupos Scouts encontramos planificaciones donde se proponen que cada joven logre un determinado grupo de objetivos durante un determinado período y, el resto de los objetivos en el siguiente bimestre, por ejemplo.
Siento la necesidad de expresar que este fraccionamiento de la vida de los jóvenes y la construcción de su identidad en "trozos de tiempo" es artificial y contradice todo lo que hemos analizado previamente sobre el "aprender haciendo".
Sin duda el joven va avanzando de a poco en sus objetivos, pero no vive la vida en cuotas. Entonces, ¿cómo se conjuga la planificación de la sección con la progresión personal?
En primer lugar, no ser "fundamentalistas" de la planificación. El Movimiento Scout promueve la educación no formal y no debemos caer en el extremo de la escolarización.
Por otra parte, cada joven es "un todo" respecto de todos los aspectos que conforman su vida.
Entonces, el Programa del Movimiento Scout procura que el joven progrese en relación a sus objetivos de la misma forma en que crece y vive su vida.
Por ello, como los "objetivos educativos" son objetivos para la vida, todos están interconectados y no es posible lograr unos sin afectar a los otros.
Tampoco es posible para los jóvenes decidir que en este Ciclo de Programa van a poner todos sus esfuerzos en tal objetivo y “suspender” su vida en los demás aspectos de su personalidad. Una cosa es evaluar al final de cada Ciclo la progresión personal y otra es poner en "stand by" un cacho de la personalidad por "X" meses y enfocarse en otros aspectos.
Tal vez lo estoy expresando un poco exagerado, con un poco de "caricatura", pero ese es el feedback que hemos recogido en varios módulos de formación y visitas a los Grupos.
Para cerrar dejo un ejemplo que pone en evidencia el llevar al extremo el fraccionamiento de los objetivos. Si se aplicara esta supuesta posibilidad de dividir los objetivos en grupos trimestrales o semestrales:
  • ¿ Qué pasaría si un joven no eligiera para un período los objetivos relativos a la vivencia de la Ley Scout?
  • ¿ Los valores scouts no serían normas de conducta durante ese tiempo?
Al mostrar este extremo los invito a reflexionar que planificar así vacía de sentido y de lógica todo lo que hablamos previamente del Método Scout.
En síntesis, planificar así es más apropiado en un sistema donde los objetivos buscan solamente la adquisición de conocimientos.
Pero como hemos visto en los escritos de B-P eso no es "aprender a aprender" ni aprender por la acción.
Siempre listo, rodrigo

Rodrigo Gonzalez Cao

domingo, 8 de noviembre de 2009

El peligro de mirarse solamente el ombligo

Si nos guiamos por las orientaciones de Baden-Powell con que arrancamos la semana pasada (conocer al joven y conocer su hogar), esta manera de atender a la progresión personal de cada joven, puede parecer muy exigente en cuanto al tiempo que le requerirá al dirigente.
Pero cuando se aplican todos los elementos del método scout es más fácil de lograr.
Hay dos elementos intangibles (e invisibles) pero palpables:
  1. La intimidad producida por el sistema de patrullas y,
  2. la confianza existente gracias a la vida del grupo en la sección.
Estas dos cuestiones crean un clima de apertura donde los jóvenes se dan a conocer sin temor y comparten sus inquietudes expresando todo lo que son.
A partir de aquí, la integración entre su vida scout y su vida entera se produce con toda naturalidad y todos están al tanto de lo que hace cada uno fuera del Grupo.
En algunos casos hasta acompañan en esas actividades como una exhibición de judo o de cerámica, un partido importante en el torneo en el cual participa uno de ellos, etc.
Aplicar el Método Scout de esta manera, representa un desafío para ciertas formas de enfrentar la progresión que se han hecho habituales en algunos Grupos.
Porque si la progresión se reduce solamente a una serie de tareas que es preciso cumplir dentro del Grupo Scout, los dirigentes se limitarán a observar el cumplimiento de esas tareas, prescindiendo del impacto que tiene el resto de su vida en los jóvenes.
Pero cuando se trabaja en base a objetivos educativos que comprenden todos los aspectos de la personalidad, no alcanza evaluar el avance de los jóvenes en el interior del pequeño grupo o en la sección, sino que, en la medida de lo posible, es necesario observar si todas las actividades que desarrollan, dentro y fuera del Movimiento, en su casa, en su vecindario y en la escuela, contribuyen a producir en ellos las conductas deseables contenidas en los objetivos.
Por cierto, sin que ello se vuelva una tarea obsesiva.
Siempre listo, rodrigo

Rodrigo Gonzalez Cao